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sábado, 18 de agosto de 2012

El FAP rechazó una reforma constitucional

Encabezado por sus principales referentes, el Frente Amplio Progresista  desarrolló un seminario en Rosario de análisis de la coyuntura.





El Frente Amplio Progresista (FAP) desarrolló el viernes 16 de agosto un seminario en Rosario de análisis de la coyuntura política nacional, y de planificación sobre los desafíos a futuro, con la presencia de más de 50 dirigentes de los cinco partidos integrantes (Partido Socialista, GEN, Frente Cívico, Unidad Popular y Libres del Sur). El encuentro se desarrolló en la sede del Centro de Estudios Municipales y Provinciales (Cemupro) de Rosario y contó con la participación del gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti, y la intendenta de Rosario, Mónica Fein.

Binner adelantó que el próximo 24 de noviembre "vamos a presentar en Costa Salguero el plan estratégico para la Argentina, que hemos ido construyendo a lo largo y a lo ancho del país, en una serie de foros y encuentros que hemos ido desarrollando durante este año y continuamos ahora en la provincia de Buenos Aires y Capital Federal".

Sobre un hipotético plateo de reforma constitucional por parte del gobierno nacional, Binner fue enfático y destacó que "una de las virtudes que tiene la Constitución de 1853 es la renovación, la no reelección indefinida". El dirigente santafesino explicó que "si se mira a las provincias que tienen reelección indefinida, no son las mejores en cuanto al desarrollo económico y social, por lo tanto la renovación democrática es parte de la construcción de ese país que pensamos para los argentinos".

Participaron de la reunión, los senadores nacionales Rubén Giustiniani, Norma Morandini y Jaime Linares, los diputados nacionales Alicia Ciciliani, Elida Rasino, Roy Cortina, Ricardo Cuccovillo, Gerardo Millman, Omar Duclos, Virginia Linares, Fabián Peralta, Claudio Lozano, Graciela Iturraspe, Liliana Parada, Graciela Villata, Ernesto Martínez y Jorge Valinotto, entre otros.


Fuente. La Capital.


 

El FAP contra la megaminería

El bloque del Frente Amplio Progresista presentó un proyecto de ley en la Cámara de Diputados de la Nación para prohibir el ejercicio de la megaminería contaminante a cielo abierto en todo el país.

15.08.2012

Cortina, Lozano y Donda, diputados del FAP
 

El bloque del Frente Amplio Progresista (FAP) de la Cámara de Diputados presentó hoy un proyecto de ley para prohibir la megaminería contaminante a cielo abierto en todo el país y obligar a los emprendimientos en desarrollo a adecuar sus procesos o métodos de explotación a las previsiones prescriptas en la norma propuesta.

La iniciativa se refiere a los emprendimientos que exigen el movimiento de grandes volúmenes de suelo o el consumo de grandes volúmenes de agua de superficie o subterránea, así como a la utilización en los procedimientos de cianuro, cianuro de sodio, bromuro de sodio, yoduro de sodio, mercurio, ácido sulfúrico, ácido fluorhídrico, amonio y toda otra sustancia química tóxica.

En una conferencia de prensa, el proyecto fue presentado por Victoria Donda, Roy Cortina,  Claudio Lozano, Juan Carlos Zabalza, Omar Duclos, Víctor De Gennaro y Alicia Ciciliani, pero además fue firmado por Margarita Stolbizer, Gerardo Milman y Graciela Iturraspe.

Duclos sostuvo que la estrategia del Gobierno Nacional es "el mantenimiento de la matriz de los '90" para la exploración y explotación minera, y criticó que se mantengan las regalías en el 3 por ciento que es, dijo, "muy por debajo de lo que pagan otros países".

Cortina (PS) criticó el modelo "extractivista" que permite el gobierno nacional a la minería y aseguró que el proyecto presentado es "riguroso, serio y responsable", en tanto que Lozano marcó la necesidad de "desmontar un proceso que se desarrolló para darle marco a la minería en los 90".

El texto presentado precisa que las empresas mineras deberán presentar dentro de los 180 días de sancionada la ley un nuevo informe de impacto ambiental con tres meses de antelación a una audiencia pública.

Además, señala que en el caso de que las explotaciones se ubiquen en territorios tradicionalmente ocupados por comunidades originarias, se deberá garantizar el cumplimiento del consentimiento libre.

Los titulares de los emprendimientos, a su vez, deberán acordar con las comunidades potencialmente afectadas los términos y condiciones bajo los cuales se autorizará la reconversión del proyecto.

El incumplimiento de las disposiciones que fija la iniciativa sería sancionado con la revocación de las concesiones otorgadas y la inmediata clausura de los proyectos.
 
 
 
Fuente. La Política Online





martes, 14 de agosto de 2012

ROY CORTINA. Debate en TV sobre los subtes.














Reportaje a Hermes Binner.-

"A Cristina la veo muy sola: eso es malo"

Dice que ser opositor “no es cuestión de todos contra alguien”, y rechaza la reforma constitucional. Advierte que la situación fiscal es muy grave, y le pide a la Presidenta que escuche más a la gente.

Por Magdalena Ruiz Guiñazú
Perfil. 12/08/12 -
 
 

Frente a las elecciones legislativas del 2013 son muchas las reuniones y los planteos que se hacen en el campo político. Mendoza, por ejemplo, fue el territorio elegido por Hermes Binner para cerrar su primera gira nacional luego de los comicios presidenciales del año pasado. Son muchos, también, los encuentros, los rumores y las alianzas que se hacen y deshacen con el correr de los días.

Y el ciudadano que contempla, atónito, cómo pesa la inflación en su changuito del mercado y al que hoy le faltan trenes, subtes y dólares, también se pregunta: ¿qué pasa con la oposición?

—Depende de qué oposición –contesta rápidamente el doctor Binner–, porque la verdad es que lo que nosotros buscamos no es una oposición de todos contra alguien. Ese podría ser el objetivo de una dictadura.

—¿Una dictadura? –nos sorprendemos.

—Le explico –retoma Binner–. Nosotros creemos que hay que acopiar información, tener propuestas y sumar alrededor del programa que amalgama la propuesta de un frente político. Y no es algo dictatorial. Yo comparo esto con lo que fue el “no” a Pinochet, por ejemplo. Entonces, bueno, nadie quedaba sin plantear el “no” a la dictadura. Y esto es bueno. Pero hoy nosotros no vivimos una dictadura. Corresponde, entonces, tener una propuesta lo más amplia posible, más profunda, y también una propuesta nacional abarcativa que piense en la Argentina y, desde luego, en la gente que vive en ella. No olvide que la gente es el factor fundamental de la transformación. Y es justamente este camino en el que estamos trabajando mucho. Mire, el día después de las elecciones todos los referentes del FAP (Frente Amplio Progresista) nos reunimos y pusimos en marcha el programa para el año. Venimos cumpliendo esta programación en forma realmente importante. Hasta el punto que habíamos comentado, que el 4 de agosto íbamos a terminar con el periplo de todas las regiones argentinas y así lo hemos hecho, para la región centro, el sábado pasado en la ciudad de Mendoza.
 
—Se habló mucho de una reunión suya con Cobos. Finalmente no se hizo.
  
El doctor Binner apoya con calma la respuesta:
—No. En realidad, me llamó Cobos para invitarme a la presentación de un libro, a la que lamentablemente no pude ir. Esto fue, de alguna manera, lo que ocurrió en torno a una posible entrevista con él. Igualmente creo que lo que interesa es hablar, sobre todo, a nivel de partidos políticos, porque no es en la fragmentación sino en la suma que podemos construir.
 
—A eso me refería cuando hablaba de “oposición”. Aludía a un acuerdo entre partidos que no comulgan con el kirchnerismo.

—Claro. Pero también puede haber otros que no comulguen con el kirchnerismo y no estén de acuerdo en participar de una actividad de esta naturaleza. De todas maneras, creo que pensar hoy que un solo partido puede gobernar un país es un imposible. Realmente se necesitan una pluralidad, un diálogo, una construcción colectiva y no ir al problema concreto porque, en general, al problema concreto muchas veces no se le encuentra un marco general que lo posibilite. Por eso nos parece de suma prudencia pensar en el país que queremos, y pensar, también, que ese país que queremos es algo como traer el porvenir al presente. Esta es la base fundamental en la que se tienen que enganchar todos los programas. Es fundamental contar con propuestas sobre educación, salud, seguridad… en fin, acerca de todos los temas que nos tocan más de cerca.
 
—En las últimas semanas usted llamó a cerrar filas para evitar una reforma de la Constitución Nacional. Es decir, por ejemplo, otra reelección presidencial.

—Eso es verdad, porque creo que realmente allí reside el interés del tema. La Constitución está para ser cumplida. Hoy, lamentablemente, el federalismo del cual habla la Constitución de 1853 no se cumple. Y si hablamos de la reforma de 1994, tampoco se cumple con el jefe de Gabinete, con los nuevos derechos del ciudadano, ni con la autonomía de los Municipios… En fin, creo que hay una serie de incumplimientos. Por lo tanto, ¿para qué reformar la Constitución? ¿Para no cumplirla? Creo que esto tiene que ver, precisamente, con la necesidad de tener una Constitución que nos integre.
 
—Bueno, usted en Mendoza no sólo cuestionó duramente al kirchnerismo sino que no descartó alianzas con la UCR.

—Es así. Nosotros cuestionamos al kirchnerismo, hoy al Gobierno, por la falta de respeto hacia los otros poderes que constituyen la república. Cuando no respetamos esos poderes la república se empobrece, y me refiero a la idea de superación que debe tener la gente. Nosotros estamos muy convencidos de que, si se busca la reforma constitucional, no es justamente para cumplirla sino para lograr la reelección. Y creo que, por eso, nos tenemos que aferrar a las ideas de Alberdi en cuanto a la renovación. Incluso, las provincias que hoy tienen elección indefinida no son las mejores provincias.
 
—Y a propósito de divisiones, ¿cómo ve el conflicto entre la CGT de Moyano y el Gobierno?

—Bueno, es un producto del populismo. El populismo confunde partidos, gobiernos, Estado, instituciones que pueden tener una incidencia política como la CGT. Y esto es lamentable porque el bloque de la CGT tiene que ser gobernado por los trabajadores. Son ellos los que tienen que definir su conducta y no introducir, desde afuera, acciones que permitan confundir lo que significa un organismo sindical del rango y de la historia de la propia CGT.
 
—Sí, pero da la sensación de que va a ser muy difícil, en primer término, que no se fracture, y luego, que no haya una CGT muy combativa.

—De hecho nosotros necesitamos pensar que, en la medida en que no se fracture tanto la institución gremial, la situación será mejor, habrá un diálogo concreto. Si tenemos dos CTA, tres CGT, serán cinco centrales obreras y negociar allí se vuelve muy difícil, ¿no es cierto? Asimismo creo que tiene que haber una conducción que también sea integrable a la dirección empresarial. No veo otra forma que no sea sentar en la misma mesa, y no por separado, a la Unión Industrial, a las instituciones gremiales en general relacionadas con las agrupaciones empresarias y, desde ya, a las centrales obreras, para discutir el tema de la inflación. Si vemos la inflación como un problema (tal como lo hemos planteado en la campaña electoral y hoy se está viendo así) y no lo ponemos sobre la mesa, nunca vamos a resolverlo. Es importante objetivarlo. ¿Está el problema? Bueno, vamos entonces al tratamiento.
 
—Claro, pero hay algunos problemas más solucionables que otros. Creo recordar que usted mencionó, por ejemplo, que la Nación le debe a la provincia de Santa Fe algo así como ocho mil millones de pesos, ¿es correcto?

—Por supuesto. Con el equipo económico que dirige el contador Wolowik hemos observado que el déficit fiscal de las provincias en total asciende a 40 mil millones de pesos. De manera que éste es un problema estructural. En su avidez por encontrar dinero, el Gobierno ha echado mano del Banco Central, la Anses, el Banco Nación, el dinero de los sindicatos, y ahora se queda con el dinero de las provincias. Y esto es muy grave, porque se les han transferido a las provincias las responsabilidades de la educación, la salud, la seguridad y la Justicia, y no se les transfieren los recursos. Este es un federalismo invertido. Tenemos un federalismo para entregar los derechos sociales y un unitarismo para recaudar el dinero. Y esto va a contramano de lo que significa un país normal. Yo no conozco ninguna provincia argentina que tenga superávit fiscal. Tampoco lo tiene la Nación. Con lo cual, ese doble superávit gemelo o mellizo (como quiera llamarlo) que eran en realidad el superávit fiscal y el superávit comercial, bueno… hoy el superávit fiscal no existe más. Hay una deuda fiscal que va creciendo en la Nación que, a su vez, se transfiere a las provincias. Y, por otro lado, hay un superávit comercial que se mantiene a duras penas a través del precio de la soja.
 
—El yuyo… como solía llamarla la señora Presidenta.

—Sí, el yuyo proteico.
 
—¿Qué sería de nosotros sin el yuyo?

—Sí, esto es complicado. Además, el tema del comercio exterior es muy delicado porque tanto comprar como vender, con todas las limitaciones que impone una sola persona, resultan una contradicción en el mundo globalizado en el que vivimos. Todos los que quieren vender o comprar tienen que depender de la decisión del señor Moreno. Entonces, que una sola persona diga cuánto se puede exportar de trigo… Mientras tanto, el trigo se llena de hongos en los silos en vez de ser exportado. Se reservaron cinco millones de toneladas para consumo interno; ¿y el resto? Fíjese lo que pasa hoy con la leche. Ahí tenemos un problema muy serio. Usted va a comprar un litro de leche y tiene que pagarlo 6 pesos, mientras que al productor le pagan 1,50. ¿Quién se queda con esa diferencia entre 1,50 y 6 pesos? Con ese pedazo de rentabilidad. Y si no se distribuye correctamente la venta y no se hace del rubro “leche”, un producto vital y necesario con un precio lo más ajustado posible para que pueda llegar a los que menos tienen, bueno… estamos con problemas.
 
—Los santafesinos lo recuerdan como un buen gobernador. ¿Qué hubiera hecho usted con este tema del precio de la leche?

—Lo hicimos. Desde el Mercoláctea de San Francisco, Córdoba, presentamos seis medidas por las cuales se planteaban los derechos de los productores. Y el primer eslabón en la cadena productiva de la leche (desde que sale de la producción primaria hasta que llega a la mesa) es la producción de la leche. Si no hay tambo, no hay leche. Entonces siempre se degrada al primer eslabón. Esto mismo pasó con la carne. Hubo un momento en el que el precio de la comida era más caro que regalar el ternero. Regalaban entonces los terneros, y si esto ocurre, ¿cuándo habrá animales adultos para poder faenar? Como le decía, con la leche está pasando lo mismo: han cerrado muchísimos tambos. ¿Por qué? Bueno, porque no convenía estar tan pendiente del precio de la leche. Entonces, en San Francisco, Córdoba, cuando se hace el Congreso de Mercoláctea como todos los años, también allí se fijan políticas o propuestas para elevar a los responsables nacionales. Y el primer problema es defender la leche del productor. La producción primaria. Y allí tenemos dos puntos que pudieron completarse rápidamente: por ejemplo, saber qué precio se va a pagar. Hay allí tal grado de dependencia (por ser un producto perecedero) que, como bien sabemos, cuando se extrae la leche hay que entregarla rápidamente a la usina láctea. Es el primer paso, y luego, el día 20 del mes, recién le dicen al productor cuánto le van a pagar por lo que entregó. El otro punto se refiere al tenor de grasa butirosa que debe contener la leche. Esto también entra en la composición del precio. Entonces, con una red de laboratorios públicos que analicen cuál es el contenido de grasa, el productor sabe cuánto puede lograr con respecto al precio. Estas disposiciones mejoraron la cadena de producción, pero cuando dejan de cumplirse ocurre el problema que tenemos hoy. Observemos la falta de competitividad de nuestro país. Tenemos el ejemplo de los limones de Tucumán, el aceite de oliva de La Rioja o la caña de azúcar en Jujuy, y las manzanas y las peras del Valle de Río Negro. Si a esto sumamos la leche y la carne de la que hablábamos recién, estamos ahora ante una economía donde la inflación comió al dólar. Y, en esa situación, cuando hoy tenemos un dólar paralelo o eufemísticamente llamado “blue” (porque “negro” queda muy fúnebre), se trata de recomponer una situación que no tiene compostura si no se plantea el origen del problema.
 
—Perdón, pero ¿cuál es para usted la causa principal para que hayamos llegado a un mercado desdoblado, a la falta de competitividad, etc.?

—La causa es la inflación. En el gobierno de Néstor Kirchner teníamos un dólar alto. La inflación va comiendo. Entonces, ¿cómo responde la Nación a la inflación? Con emisión. Con lo cual entramos en una cadena por la que, en un momento, llegamos a que el dólar es bajo, y con un dólar bajo no encontramos competitividad. También se puede encontrar competitividad por otro camino que no sea solamente mover el dólar, pero el dólar se ha movido al paralelo. Quiere decir que si usted va y vende a 4,50 le darán una determinada cantidad de dólares, pero luego si los cambia en el paralelo a 6,50, ¿quién se queda con esa diferencia? Estos son temas que deben ser corregidos dialogando. Hay que sentar a una misma mesa a productores y trabajadores. Todos queremos que la economía funcione, porque de no ser así la sociedad se paraliza y viene lo que estamos hoy al borde de que ocurra. Me refiero al estancamiento con inflación. Y esto ya lo hemos vivido con el Rodrigazo, la circular 1050, el 2001.
 
—En este momento, en la Capital Federal estamos en el quinto día sin subterráneos. Buenos Aires es un caos con un millón de personas que usaban el subte y hoy no pueden hacerlo. Según su experiencia, ¿cómo ve esta pelea entre la Ciudad y la Nación?

—Sí, es una ciudad colapsada. Y está colapsada porque falta un sistema de transporte público eficiente. Una ciudad como Buenos Aires no puede tener la cantidad de autos que van a razón de 1,2 habitantes por vehículo. ¿Dónde estacionan? ¿Cuánto cuesta un estacionamiento? Tiene que haber grandes playas en las afueras de la ciudad.
 
—Lo que usted dice es cierto pero, además, hay una pelea política muy fuerte.

—Claro, hay una pelea política pero no se busca la solución del problema porque la solución está en jerarquizar el sistema público. No hay otra forma. Usted habla, por ejemplo, del subte. El sistema público. Hay que ver el costo y la tarifa. Si la tarifa coincide con el costo, muy bien. Ahora, si la tarifa no coincide con el costo, hay que poner la diferencia. ¿Quién paga la diferencia? Hay que tener un master plan para la ciudad de Buenos Aires que permita una mayor integración. Si ponemos como ejemplo a una gran ciudad como Nueva York, bueno, tiene un sistema de transporte que garantiza una tranquilidad del tráfico vehicular que llama la atención. En la Gran Manzana (contrariamente a lo que puede suponerse) no encontramos un infierno de bocinazos. Todos avanzan. ¿Por qué? Pues porque hay una planificación. Tal cosa debe hacer Buenos Aires. Por supuesto que esto llevará tiempo, no es algo que pueda hacerse de un día para el otro. Llevará veinte años, pero veinte años pasan rápido. Una ciudad sin planificación no es imaginable. Las ciudades que la tienen han avanzado. Mire –se entusiasma–, si yo hubiera sabido que iba a ser intendente de Rosario habría estudiado urbanismo y no medicina. El urbanismo ayuda a la calidad de vida de la gente. La disposición de las calles, el arbolado público, la ubicación de los parques y las plazas son todas cosas que llevan tiempo. La gran urbanización de París fue la obra de un notable arquitecto como era Haussman. De lo contrario, se habría mantenido como una ciudad medieval ampliada.
 
—Cuando usted reflexionaba recién y decía que de haber sabido habría estudiado urbanismo, no pude dejar de preguntarme, ¿cómo era usted, Binner, cuando decidió entrar en la política?

—Me resulta trabajoso recordarlo. Me afilié al Partido Socialista cuando tenía 16 años (pese a que había que haber cumplido los 18 para tener la ficha de afiliación). La verdad es que siempre tuve un gran entusiasmo por todo lo urbano, el tema de la convivencia. La planificación. Por ejemplo, planificar el país. Argentina es un país que está absolutamente desproporcionado, con el 40% de sus habitantes hacinados alrededor de las grandes ciudades, y las migraciones que se producen van a engrosar esos cordones de pobreza que conocemos. La gente llega con un oficio pero sin salida laboral. El que sembraba la tierra o desarrollaba alguna actividad doméstica tendrá, claro, mucha dificultad para integrarse.
 
—¿Cuál sería su idea rectora si fuera presidente de la Nación?

—La idea rectora es tener un plan a veinte años, un plan de Estado. Eso lo hicimos en Rosario y funcionó. Y lo hicimos en Santa Fe y está funcionando. De manera que no tenemos que pensar solamente en el hoy, sino tener un eje rector dentro de la planificación. Las cosas no pueden hacerse de un día para el otro. Pero hay que comenzar.
—¿Qué haría con la inseguridad?

—En primer término, ordenaría todas las ciudades. Hay que ser muy duro con el tema del delito y tener una actitud positiva para doblegar el flagelo de la delincuencia. Por supuesto que hay una cantidad de factores que ya conocemos, pero a las víctimas de los delitos no les puedo explicar que al delincuente hay que mandarlo a la escuela. Tengo que proceder con la Justicia y tomar las medidas que correspondan. Por otra parte, hay que relacionar este tema con la participación de todos los organismos de seguridad. Tenemos Policía Provincial, Federal, Prefectura, Gendarmería, Policía Aeronáutica… bueno, todos ellos deben tener un mapa del delito común. Si no tenemos un mapa del delito para todo el país, tendremos una situación crítica. A nosotros nos pasó en Santa Fe. Situaciones de robo y distintas actividades delictivas y una población que estaba muy cerca de la frontera de Santa Fe y la provincia de Buenos Aires. Entonces, si la policía de Santa Fe tiene solamente los datos de la delincuencia en Santa Fe y no los de la provincia de Buenos Aires, ya ahí tenemos un problema. ¿Y quién puede sumar todo esto? El Ministerio de Defensa, que debe convocarlos a todos con un mapa y preguntarles qué información necesitan y qué elementos técnicos precisa la Policía Científica, etc. En esto es posible avanzar muchísimo. Hay cosas que se pueden hacer desde el punto de vista del garantismo, pero desde el punto de vista de lo que demanda la sociedad, ciertamente no. No podemos, claro, saltar del garantismo a la ley de Blumberg. Pero debemos pensar que la sociedad también está emitiendo señales. Alguien que incendia a su mujer en un arrebato de violencia… bueno, ha dado lugar a una serie de hechos exactamente iguales. Es muy probable que esa misma persona no vuelva a cometer ese acto pero, desgraciadamente, sirve como ejemplo. De los peores. Y por ese motivo hay tantos casos. Fíjese qué atroz el caso de la niña Candela: tomar a una criatura para enviar una señal a quien se le tiene encono. Bueno, de esta atrocidad tenemos varios casos. Este es un tema importante que debe ser tratado con mucha firmeza, y lamento que haya instituciones que crean que liberando a los presos pueden juntar más adhesiones políticas. No debemos permitir que se desvirtúe la función de la propia Justicia…
  Tomamos un último café con el doctor Binner. Y no podemos dejar de fantasear también con la última pregunta:
 
—Si en vez de tomar un café conmigo estuviera sentado frente a Cristina Kirchner, ¿cuál sería el meollo de la conversación?
  
Binner esboza una media sonrisa y luego:
—Bueno, primero habría que escucharla. Yo he tenido entrevistas de una hora con ella en las cuales los primeros 55 minutos habla solamente ella… de modo que en los cinco minutos restantes hay que aprovechar para decir muchas cosas. Pero, hablando seriamente, yo creo que lo importante sería que escuche a la gente porque hoy la veo absolutamente sola y creo que eso no es bueno. Un país con 40 millones de habitantes necesita una democracia más fresca, donde se tengan en cuenta las opiniones diferentes al propio pensamiento.



domingo, 22 de julio de 2012

LA CONSTRUCCION DE UNA ALTERNATIVA PROGRESISTA. Nota Revista Debate, Julio de 2012.-

¿Qué tan amplio será el Frente Amplio?    
Por Federico Poore.- Tras el buen resultado electoral de 2011, el FAP busca potenciales aliados. Los desafíos en las distintas provincias y las tensiones de una fuerza en crecimiento.
















 
Luego del segundo puesto obtenido en octubre pasado, el Frente Amplio Progresista (FAP) comenzó a trabajar sin prisa y sin pausa en un armado electoral que permitiera consolidar su crecimiento en las elecciones legislativas. Si bien Hermes Binner, Margarita Stolbizer y Humberto Tumini se apuraron a anotarse como los candidatos más visibles, el FAP deberá completar su oferta en los distritos donde carece de figuras o allí donde sus principales referentes acaban de ser elegidos por el voto popular. Sin embargo, este objetivo se encontró con disputas por las listas, cuellos de botella y la indecisión de sus potenciales aliados, en especial de la Unión Cívica Radical.
El debate en torno a esta alianza provino de la UCR. El viernes 13, el diputado Ricardo Alfonsín pidió “la unidad del progresismo” en un encuentro partidario en Tucumán en el que los dirigentes hablaron del FAP como un “aliado natural”. Pero no todos los radicales compartieron esta vocación, tal como lo intentó dejar en claro Ernesto Sanz. “La UCR y el PJ son partidos de gobierno y no sé si hay otros. No hablo de grupos testimoniales”, lanzó el senador, mientras el presidente del partido Mario Barletta repetía su intención de competir en 2015 con un candidato propio.
Quien insistía con relanzar un frente electoral era el ex vicepresidente Julio Cobos, ahora de regreso a la actividad partidaria. Sin embargo, los más atentos descubrieron que el mendocino no habló del FAP, sino de la Coalición Cívica, el GEN y el socialismo, lo que dejaba fuera del llamado a otros integrantes como Libres del Sur o al propio Víctor De Gennaro.
¿Qué piensa el frente que conduce Hermes Binner? “Ojalá se pueda avanzar en un esquema de ampliar una oferta electoral, pero va a tener que girar alrededor de un programa”, explica a Debate el socialista Roy Cortina. Como uno de los referentes porteños del FAP, el diputado cree que a la fuerza aún le falta “consolidarse territorialmente” más allá de Capital, Santa Fe, Córdoba y la provincia de Buenos Aires, pero que esa carencia no debe cumplirse a costa de sacrificar su perfil progresista.
“Todavía estamos lejos de una alianza”, sentencia por su parte el diputado Gerardo Milman, referente histórico del GEN que conduce Stolbizer. El bonaerense echa mano a una metáfora, acaso pomposa, para explicar un posible acuerdo entre el radicalismo y el frente que integra: “Si ellos son, como dicen, la ‘columna vertebral’, nosotros podemos ser las manos para construirlo, los pies para moverlo y la cabeza para discutirlo”, lanza. Fuera del cassette, admite que en caso de discrepancias sobre las cabezas de las listas siempre queda el veredicto de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). ¿No puede pesar a su favor el segundo puesto obtenido en 2011? “Evidentemente, para nosotros fue un resultado importante y lo haremos valer en las discusiones”, adelanta.
Un diputado del FAP discrepa off the record: “Ningún radical mide lo que nosotros en las encuestas. La ‘interna’ ya la hicimos en octubre”, sentencia. La fuente ratifica la voluntad de resaltar en estas conversaciones el 17 por ciento de las presidenciales, pero anticipa que la fuerza de Binner intentará más imponer que negociar con la UCR.
En cualquier caso, los consultados aclaran que no se trata de una reedición del Acuerdo Cívico y Social -que a nivel nacional arañó los treinta puntos en las legislativas de 2009-, sino de un acuerdo distrito por distrito según las afinidades locales y las necesidades de cada fuerza.
Alicia Ciciliani, vicepresidenta tercera de la Cámara baja, cree que la clave es “no entrar a discutir ministerios, como hizo la Alianza” y demorar lo más posible la discusión en torno a las candidaturas. De acuerdo con la diputada, el principal espacio de referencia es aquél que se logró en Santa Fe, pues de todos los intentos frentistas terminó siendo la única experiencia exitosa. La diputada admite que Binner, Stolbizer y Tumini son, a priori, los únicos candidatos listos para presentarse porque los demás dirigentes de peso fueron elegidos en octubre de 2011 (“y vamos a honrar los cargos”, explica).

SANTA FE Y CÓRDOBA
Es justamente en Santa Fe donde el FAP se juega su principal capital político. De no mediar una disputa por medio de internas abiertas con Mario Barletta, el ex gobernador Hermes Binner encabezará la lista de diputados e intentará ganarle a Miguel Del Sel y al candidato del kirchnerismo. Todas las fichas estarán puestas allí, ya que una derrota de local lo dejaría herido de cara a las presidenciales (ver recuadro aparte).
Otras de las incógnitas de la ecuación es el armado en la provincia de Córdoba, cuyo padrón representa el 8,8 por ciento del total nacional. La pata cordobesa del FAP, el Frente Cívico que conduce el senador Luis Juez, se compone en su mayoría de sectores disidentes de la UCR y el PJ, a los que se les sumaron los líderes provinciales de Libres del Sur.
Juez viene de perder la elección a gobernador ante José Manuel De la Sota y -si bien tiene mandato como senador hasta 2015- no descarta presentarse como candidato a diputado el año próximo. No obstante, en la intimidad reconoce que la única forma de que se aleje de su banca en la Cámara alta es alzarse con la gobernación.
¿Qué figuras tiene el Frente Cívico para pelear una banca en el Congreso? Principalmente dos: el ex intendente de Jesús María, Marcelino Gatica, y el actual presidente del bloque juecista, Roberto Birri. La oferta cordobesa está moviendo sus fichas. El sábado 14, Birri -ex compañero de fórmula de Juez- lanzó su propia corriente interna dentro del espacio.
Por el bando radical, el intendente de Córdoba capital, Ramón Mestre, ganó visibilidad como dirigente provincial, aunque sus problemas de gestión le impiden dedicarse a una estrategia electoral. De todas formas, Juez descarta un acuerdo con el mandatario comunal, al que acusa de ser “socio de los acuerdos inmobiliarios” con De la Sota. Consultado sobre posibles charlas con el radicalismo, Juez deja en claro que “no hay ninguna posibilidad de hacer una alianza con el radicalismo”. Sin embargo, sea o no candidato, se descuenta que pondrá la cara en la campaña cordobesa del FAP.

CAPITAL Y PROVINCIA
En provincia de Buenos Aires, las necesidades de unos y otros parecen conducir hacia un acuerdo entre Stolbizer y Ricardo Alfonsín. La líder del GEN sacó en las PASO un tercio de los votos que había obtenido en 2007, cuando había acompañado a Elisa Carrió; el diputado radical, con la boleta de Francisco De Narváez, obtuvo en provincia menos del 16 por ciento de los votos, y la oferta de Udeso quedó a casi cuarenta puntos del gobernador Daniel Scioli.
Antes de responderle a esta revista, Stolbizer antepone una crítica a las decisiones tomadas por la UCR. “El radicalismo seguramente tendrá su proceso de debate interno para definir su propia identidad luego de los acuerdos realizados el año pasado con De Narváez y los intentos de otros de llevar al partido con Macri”, lanza desde Pinamar, donde participó de una larga serie de reuniones partidarias. Sin embargo, ratifica su intención de que en 2013 el FAP “represente a muchas más personas de las que están”.
Una de sus colaboradoras históricas detalla: “La idea es que Margarita y Ricardo se acerquen, y mucho, pero primero cada partido tendrá que elegir qué rumbo quiere tomar, sino vamos a hacer cualquier cachivache. Dentro del FAP ya existe cierta resistencia al radicalismo, imaginate lo que puede ser si vuelven a aliarse a la derecha como en 2011”.
Casi contradiciendo este mandato, Binner sorprendió con un guiño al peronismo disidente que integra Francisco de Narváez. “Me parece que ahí no hay espacio, pero podemos hablar”, deslizó el 17 de julio en una entrevista con el diario Clarín, y pidió abrir la puerta para el diálogo “más allá de que después confluyamos o no”. Dentro del FAP la negativa a un gesto semejante la encabezan Tumini (que días atrás sacó un comunicado criticando la alianza con la derecha en provincia) y Víctor De Gennaro, que insiste en crear una tercera fuerza “más allá del PJ y la UCR”.
En la Ciudad de Buenos Aires, todo parece indicar que los candidatos a senadores serán Claudio Lozano y Roy Cortina. Llegar a esos lugares en las listas puede no ser el premio mayor: con las cámaras apuntando a la pelea entre el macrismo y el gobierno nacional, todo parece indicar que las tres bancas de la Cámara alta se repartirán entre el PRO y el Frente para la Victoria.
Entre los candidatos a diputados por Capital, hay una decisión tomada: el titular de Libres del Sur, Humberto Tumini, encabezará la lista (ya se había postulado en 2011, pero fue cuarto en la nómina y no alcanzó el escaño). Ante la carencia de otras figuras conocidas para el público porteño, el dilema del FAP es cómo llenar el resto de los casilleros. ¿Qué pasa con Fernando “Pino” Solanas, enfrentado con Lozano tras su partida de Proyecto Sur? “Pino mide bien, pero tiene una personalidad fuerte. Y la gente que lo acompaña transfiere para sí su popularidad”, explica uno de los dirigentes del FAP que sufrió las peleas porteñas.
Otra complicación de cara a 2013 es que no todos los partidos que integran el frente tienen candidatos de peso en todos los distritos. Si, como declaran algunos legisladores, el objetivo es igualar la performance de los últimos comicios, las fuerzas sin figuras pueden quedar regaladas de la conformación de las listas.

RESTO DEL PAÍS
La necesidad del FAP de aliarse con otros partidos es mayor en el resto de los distritos. “En Mendoza no existimos y en el norte no tenemos casi nada”, admite un colaborador. Lejos de las grandes definiciones, el FAP está ejercitando su actividad en el Interior por medio de una serie de encuentros regionales que terminarán con un acto en noviembre. Para entonces, sus dirigentes esperan un aire a “congreso de cierre” donde se reafirme la voluntad nacional de la fuerza que sorprendió en las presidenciales de octubre pasado.
Las alianzas, al menos de momento, no son claras. “No me imagino un acuerdo a nivel nacional. No es la línea que se vio hasta ahora”, confía un comunicador de fuerte llegada a la cúpula radical, que ante la falta de un liderazgo nacional que pueda traccionar a los integrantes de las listas confía en que se harán diferentes acuerdos distritales. En ese sentido, un diputado resume el clima que se vive desde el último fin de semana y que durará hasta las próximas legislativas: “Es un quilombo, como todos los frentes”.




BUSCANDO UNA AGENDA PROPIA
Luego del buen resultado obtenido en octubre, el FAP se encontró con una dificultad que había enfrentado otros partidos “progresistas” a lo largo de la última década: la capacidad para instalar una agenda que surja de la propia fuerza. Si en 2012 el PRO y parte de la UCR se convirtieron en los máximos exponentes de una oposición dura, hostil, el FAP se encontró corriendo detrás de la iniciativa del gobierno nacional, al que muchas veces -como en el caso de la expropiación de YPF- terminó apoyando casi sin reservas. Hasta Fernando “Pino” Solanas, con un partido en crisis que ni siquiera pasó el filtro de las primarias, logró perfilarse a partir de temas propios como la defensa de los hidrocarburos, el combate a la minería a cielo abierto y la recuperación de los ferrocarriles. La búsqueda de nuevos temas políticos y sociales, en especial aquéllos que la ciudadanía pueda relacionar inmediatamente con el FAP, es uno de los desafíos de la fuerza.